Tal cual, habíamos hecho el ridículo para nada, resultaba ser, que si acaso quedaban boletos se acordarían de nosotros y podríamos entrar
¡¡¡QUÉ!!!
¿O sea que hice más que el ridículo, saqué todas mis mugres en vano? Ni madres, aunque tuviera que quedarme afuera toda la noche… por supuesto, Sandy, estaba conmigo para acompañarme en esa misión que ya parecía imposible.
12:40 de la noche. El diablo anunciaba que definitivamente no íbamos a entrar y entonces…

Deja un comentario