En el techo se oyen los pasos de mi can, osease mi hermana, que va a su horrendo curso de verano con un montón de gueyes tetos, que no la dejan ni leer, ni escuchar música. Haganme el chingado favor, queridos lectores.
La vida comienza para muchos a esta hora, para mí, terminaba, era momento de saludar a mi tío Morfeo, que no es que sea mala persona, pero se pone muy mamila si no lo visito en dos días, y no me deja regresar a su mundo de ensueño fácilmente.
Me encanta sentir esa brisa húmeda que hay en la ciudad de México en estos momentos. Y en estos momentos también en los que amo mi vida.
Imagen lacreada vilmente de: http://blackmambasworld.blogspot.com/
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