Hay días cómo hoy, que no dejo de pensar en que habría pasado si hubiera nacido en otra parte. Aún no hay ninguna cosa de la que me arrepienta, sobre todo desde que tengo amigas, y de repente, recuerdo que no estoy sola, aunque los pinches pedos existenciales de repente se me olvida que estar cerca con mis amigas, vale la pena todo este maldito año de prepago. Cuando todo falla, cuando ni de la escuela me pueden o quieren correrme, cuando no llego a las últimas funciones del año. Cuándo mi vida, parece que se esta callendo a pedazos, pero solo es una prueba, para saber que merezco lo que creo que me espera.
Gracias, Angie. Gracias Sandra, por existir y recordarme que la vida de este lado, no es tan mala… jajajaja, es en serio.
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